Elegí un avatar para tu perfil


Tocá para elegir tu avatar

¿Problemas para elegir tu avatar? ¡Ayuda!

29 DE abril, 2026

«Nunca bajen los brazos, nada es imposible en la vida”

«Nunca bajen los brazos, nada es imposible en la vida”

Concurso Gigantes de la Lengua 2025
Categoría: Periodismo
Autora: Cristal Eloisa Sannino Luengo (escuela rural N° 85 de Florida)

Entrevista a Noelia Salina, mujer rural que se esfuerza por cumplir su sueño, y cuya historia en este 2025, Año Internacional del Cooperativismo, inspira a muchas personas.

Noelia Salina es una mujer floridense de 35 años, mamá de Felipe de 11 años.

Trabaja en el medio rural y hace 11 meses recorre el camino para cumplir su sueño.

La infancia de Noelia

Su vida desde niña estuvo vinculada al medio rural, su padre trabajaba en un establecimiento de campo y ella con su familia vivían en el puesto de la estancia, es la mayor de cuatro hermanos.

Fue a la escuela rural n°48 de Molles de Timote, ubicada en el departamento de Florida, su medio de transporte para llegar a la escuela era su caballo “overo viejo” , recorriendo 16km diariamente.

Su maestra se llamaba Nancy Viera, la recuerda con cariño y guarda lindos recuerdos en su corazón, recordando a su maestra “recuerdo que los días que llovía la calzada tenía agua por arriba, la maestra cruzaba caminando para evaluar el peligro, luego regresaba y yo pasaba a cada uno de mis compañero a caballo y la maestra Nancy nos acompañaba caminando a nuestro lado”.

Le encantaba ir a la escuela y cuando no podía ir se quedaba triste, porque en la escuela además de aprender, era el lugar donde podía jugar con sus compañeros.

Cuando llegaba a su casa, luego de la escuela, lo primero que hacía era los deberes “no teníamos luz eléctrica, usábamos farol o batería, entonces antes de hacerse la noche los deberes tenían que estar prontos”, bromeo “no era solo un deber eran cuatro o cinco”, después de haber terminado los deberes ella ayudaba en las tareas de su casa, recuerda que una de las tareas era entrar leña para la cocina económica y cuando la prendian, todos debían salir a afuera por un buen rato, porque la cocina se llenaba de humo.

Disfrutaba mucho acompañando a su padre a recorrer el campo a caballo.

Su primer trabajo fue a los 18 años, en Montevideo, cuidaba tres niños, Felipe, Matías y Agustina, vivía en la misma casa donde trabajaba, acompañaba a los niños y dos días a la semana ayudaba en la limpieza.

Noelia adulta, su vida hoy

Actualmente vive en Cardal, Florida con su hijo Felipe.

Trabaja en dos tambos cubriendo las suplencias, también trabajaba en un hogar de ancianos, pero tuvo que dejarlo porque un sueño la esperaba.

Hace 11 meses forma parte de la cooperativa de vivienda llamada COVICARD, se anotó con pocas expectativas porque ya se había anotado en un plan de Mevir y no tuvo suerte, pero esta vez el destino la sorprendió, ahora construye su casa.

Los días que le toca trabajar en los dos tambos “me levanto a las 3:30am voy al tambo que me queda más cerca de mi casa, trabajo hasta las 6:40 aprox. , llego corriendo a la obra que debo estar 7:30, allí estoy hasta las 12:00hs, luego llego a casa como algo y salgo a buscar a Felipe a la escuela a las 14:45hs. A las 15:20 tengo que estar trayendo las vacas rumbo al tambo, de ese tambo llegó a las 18hs, meriendo un café con leche y nos vamos con Felipe al otro tambo que comienzo mi trabajo a las 19:30 hs, volviendo a casa a las 00:30hs” . El día que le toca el tambo en la madrugada duerme muy pocas horas.

Trabajando para cumplir un sueño

De la cooperativa se enteró por un estado de WhatsApp, allí vio que estaban llamando a aspirantes para adjudicar tres casas que son construidas con bloques ecológicos.

Ella nunca olvidará el día del sorteo, eran 5 familias, para adjudicar tres casas, tenían claro que dos familias no tendrían la oportunidad, “pusieron nuestros nombres en un cartoncito y lo sortearon», el primer nombre fue Noelia Salina, “cuando escuché mi nombre no podía parar de reírme, era de los nervios”.

Lo mejor de trabajar en equipo es que todos están ahí para cumplir el mismo sueño, todos trabajan para tener una casa, “con los compañeros de la obra nos ayudamos mutuamente porque también trabajamos en tambos y sabemos lo difícil que es ir a trabajar cansados, cuando te levantas a la 3:30 de la mañana”.

Noelia imagina su casa con muchas plantas y desde ahora ahorra dinero para poder comprar una heladera y una cocina, pero lo que más anhela es tener “unos buenos y cómodos sillones para disfrutar tomando mates y descansar después de una larga jornada”.

Se siente orgullosa de construir su casa y la de su hijo.

Sus padres tienen su casa en un plan de Mevir, ellos también construyeron su casa con mucho esfuerzo y trabajo, por esa razón es conciente que como ella vivió y acompañó a sus padres en el proceso de construir su propia casa, ahora su hijo es quien la acompaña y apoya en camino, y ella le esta dejando el mismo ejemplo a su hijo, la misma enseñanza que le dejaron sus padres “las cosas se logran con esfuerzo propio” , Felipe es consciente del trabajo que le esta llevando a su mamá cumplir su sueño.

Como mensaje de final reflexiona “a todas las mujeres rurales, madres solteras como yo, nunca bajen los brazos, nada es imposible en esta vida sigan luchando por lo que les hace feliz, todo llega en el momento correcto”.

En nuestro país existen alrededor de 3.800 cooperativas, que incluyen cooperativas de vivienda, trabajo, consumo, agrarias y de ahorro y de crédito.

Este modo de organización social, caracterizado por sus valores cooperativos: ayuda mutua, responsabilidad , democracia, igualdad, equidad, solidaridad, honestidad y transparencia, promueven el desarrollo de la población uruguaya que se organiza según sus necesidades sociales y económicas.