
El espacio es gigante
Ilustración del sistema solar, con detalles de planetas y asteroides, realizada por Emilia...
02 DE abril DE 2025
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26 DE marzo, 2025
Mención en el concurso Gigantes de la Lengua 2024
Categoría literaria – Plataforma de Lengua
Por Amaia Vallés. Escuela: 275 San Ramón, Canelones.
Un día en Venezuela, Gastón y Antonela se veían en la obligación de comunicarle a su hija Helen que se iban a mudar para Uruguay. La llevaron a la sala para contarle la noticia de que se iban para ese país.
Helen, al recibir la noticia, se puso muy triste y se fue corriendo a su cuarto sin decirle una sola palabra a sus padres. Acostada en su cama empezó a sollozar y después de tanto llorar se terminó quedando dormida.
Sonó la alarma. Como todos los días Helen se despertó para ir a la escuela. Ella se preguntó… ¿cómo se lo contará a su mejor amiga? Y ¿cómo serán los niños en esa nueva escuela?
Llego la hora de contarle a su amiga que se iba a mudar, y al contarle su amiga se puso muy triste. Ella le dijo que no se pusiera triste, que mejor se fueran a jugar para disfrutar su último día en esa escuela. Se despidieron antes de la salida y se desearon mucha suerte.
Al día siguiente llegó la hora de entrar a su nueva escuela. Cuando llegó, se presentó, todos la saludaron e hizo amigas muy rápido.
Al día siguiente le dieron la Ceibalita y se puso más feliz aún porque era su primera computadora y porque se iba a poder comunicar con su mejor amiga.
Todo le estaba saliendo mejor de lo que se esperaba, ya que en su país sufría de bullying pero en Uruguay no. Sus padres tenían nuevos empleos; Antonela abrió una peluquería y su marido trabajaba en una empresa eventualmente.
Terminando su primer mes de vivir en este país, una noche cualquiera Helen se acostó en su cama sonriendo porque ahora tenía nuevas amigas y podía comunicarse con las antiguas.