
El espacio es gigante
Ilustración del sistema solar, con detalles de planetas y asteroides, realizada por Emilia...
02 DE abril DE 2025
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26 DE marzo, 2025
Mención en el concurso Gigantes de la Lengua 2024
Categoría literaria
VIAJE A MUNDO ESPEJO
Mortis despierta y, un poco mareado, se pone en pie. Mira a su alrededor y se encoge de miedo. Está rodeado por fuego y frente a sí hay una imagen aterradora: un demonio totalmente rojo y con las uñas ensangrentadas lo mira. Tiene la baba colgando y los ojos como rendijas. El monstruo alza una zarpa y Mortis cierra los ojos, preparándose para morir, pero…
SEIS MESES ANTES:
En una mañana de octubre, Shikadai fué a juntar frutas al bosque. Hacía eso desde que tenía 9 años. Mientras tanto, su hermano Mortis estaba entrenando para entrar al ejército de Galactrón77, el planeta donde viven. Desde hacia 146 años que estaban en guerra contra el planeta Vector XV82, de la galaxia vecina 93KL#. Hace poco, uno de los ojeadores del ejército vio a Mortis defender a un niño de unos matones y dejarlos noqueados, así que decidió convocarlo. Desde entonces, él no ha dejado de entrenar, de sol a sol, parando solamente para comer y para dormir. A Shikadai nunca le había gustado mucho pelear; era mejor como agricultor y recolector.
Después de juntar algunas frutas, decidió ir a cosechar. Pero de camino al invernadero, un hombre le llamó la atención desde afuera:
—¡Hey!— Shikadai fue a hablar con el hombre:
—Hola, me llamo Shikadai…
—¡¡Eso ya lo sé!!— lo interrumpió el hombre—¡ahora déjeme entrar!— gritó.
El hombre apartó a Shikadai y entró a la casa.
—¡Qué modales los de ese hombre!—dijo Mortis, que, espada en mano, acababa de llegar del gimnasio de entrenamiento. Shikadai no respondió, porque ya estaba entrando a la casa detrás del hombre desubicado.
—Supongo que sabrás quien soy ¿verdad?— comenzó el hombre.
—No.
—¡¡¡¿NO SABÉS QUIEN SOY?!!!¡¡¿TUS PADRES NO TE HAN CONTADO NADA?!! Hablando de tus padres, están muertos. Ahora tú y tu hermano son los únicos descendientes de una dinastía de guerreros y sanadores que están destinados a salvar el mundo guiados por una antigua profecía que los llevará al otro lado del mundo. La profecía dice que el mundo solo se salvará de la destrucción si el arroz y la muerte cooperan. ¡Y da la casualidad de que Mortis significa muerte, y Shikadai, arroz!- dijo el hombre, contento. – Ah, por cierto, me llamo Dasos, que en griego significa selva. Es un placer conocerte.
Shikadai se quedó en silencio, procesando lo que acababa de oír y luego exclamó, entusiasmado —Si es así, ¡pues en marcha! ¡No hay tiempo que perder! Mortis, desconfiado, exclamó:
—¡Un momento!¿Tú cómo sabes todo esto?
Dasos, enojado, le respondió:
—¿Osas tomarme por mentiroso? Para tu información, soy el escudero de tu familia desde hace 216 años, niño. No puedes mandarme así nomás.
—¡Dejense de pelear!— intervino Shikadai —¡Vámonos!
De mala gana, Dasos y Mortis fueron a recoger sus cosas y emprendieron la marcha junto a Shikadai. Caminaron durante una semana, parando cada dos horas para descansar, hasta que llegaron a un pequeño poblado de las montañas, en el que fueron acogidos. Y así siguieron durante más o menos cuatro meses y medio. Tuvieron que enfrentar el frío de las altas montañas y el calor agobiante de los desiertos, pero con coraje, siguieron adelante y llegaron a su destino: el Mundo Espejo, un lugar para muchos, terrorífico. Cada cosa de ese mundo refleja tus peores características y tus mayores miedos. También es un lugar famoso por los demonios que lo habitan. Ninguno de los tres viajeros quería entrar al pueblo porque temían ser atacados, pero no fue necesario entrar para demostrar sus habilidades en combate: ni bien pusieron un pie en el valle en el que estaba ubicado el pueblo, una horda de demonios sedientos de sangre se les echaron encima.
Demonios totalmente rojos y con las uñas ensangrentadas los miran. Tienen la baba colgando y los ojos como rendijas. Son tan rápidos que, en menos de lo que canta un gallo, los tienen atados y amordazados como morcillas.
Los llevaron a unas celdas especiales para prisioneros peligrosos sin decir una palabra y les dieron agua y pan. El agua tenía un somnífero. Mortis despertó y, un poco mareado, se puso en pie. Miró a su alrededor y se encogió de miedo. Estaba rodeado por fuego y frente a sí había una imagen aterradora: un demonio con dientes como cuchillas y la boca sangrienta lo miraba.
El monstruo alzó una zarpa y Mortis cerró los ojos, preparándose para morir, pero justo a tiempo, Shikadai consiguió clavar su puñal en la espalda, distrayendo la atención del monstruo. Intentaron matarlo de todas las maneras posibles, pero el monstruo resistía. Entonces descubrieron cuál era el punto débil de las bestias. En la base de la columna tenían un punto dorado que refulgía en la oscuridad. A duras penas, Dasos consiguió clavarle la daga en ese punto y la criatura se pulverizó. Pero justo antes de morir, el monstruo había dado la alarma a sus compañeros y el resto de los carceleros ya los habían dejado atados. Ya no había esperanza de salvarse.¿O sí?
Autor: Bruno Muiño Magnone
Quinto año
Federico García Lorca