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26 DE marzo, 2025

Las Aventuras de Juancho y Mohamed

Las Aventuras de Juancho y Mohamed

Mención en el concurso Gigantes de la Lengua 2024
Categoría literaria

Por Fabrizio Villa y Paula Rojas, Sexto B, Escuela 88 “Edmundo de Amicis”

14 de noviembre de 2018, un día como cualquier otro. En la escuela, Mohamed se aburría en su mesa oyendo a su maestra que estaba dando una clase sobre historia. A él le gustaba ir a la escuela salvo por el tiempo que duraba la “Gran Clase” de historia. Mohamed es un inmigrante egipcio. Había venido con su familia escapando de la dictadura. Aunque vino a Uruguay siendo muy pequeño no entendía español, por lo que no tenía muchos amigos y llevaba un traductor para comunicarse.

Ya que no tenía amigos él se imaginaba durante las largas charlas de su maestra que sus útiles cobraban vida y tenían aventuras raras. Ese día se imaginó que Juancho Manoplas, el héroe de sus historias, tenía que salvar a Grafito, el lápiz que había sido capturado y llevado para el fuerte de Cartu el vil rey cartuchera.

Juancho tuvo que subir el monte de la mochila de Mohamed para llegar hasta Cartu y rescatar a Grafito. Su misión fue exitosa, pero ese día pasó algo sin precedentes: cuando Juancho estaba en la mitad de la misión, un compañero lo señaló. Rápidamente, la maestra lo rezongó y él volvió a atender a la clase. Mohamed se preocupó por lo ocurrido ya que eran imaginaciones, no cosas reales. Él se preguntó: ¿acaso todas las hazañas fueron reales, o solo esta?

Al día siguiente la charla continuó, por lo tanto las aventuras también. Esta vez Juancho tenía que evitar que Gom la vil goma borrara lo escrito en Rehegua, el cuaderno. Pero esta vez pasó algo más raro aún: cuando Gom estaba abriendo a Rehegua para borrarlo, la maestra rezongó a Mohamed, ya que no podían abrir los cuadernos cuando estaba hablando. A la salida de la escuela, Mohamed se quedó pensando y deseó al día siguiente tener clase de historia para averiguar si lo que sucedía era real. Pero no hubo clase de historia por una semana. Se quedo imaginando qué tipo de aventuras hubiera tenido Juancho si hubieran tenido esas clases, quizá tendría que infiltrarse en la base enemiga del aula que estaba en la otra punta de la escuela, qué pasaría cuando abriera la puerta o si Gom y Cartu se aliaban y echaban a todos los útiles y los esparcían por toda la mesa y hacían una gran desastre. En ambos casos él se llevaría la peor parte: el castigo de la maestra.

Un día la maestra avisó que de lo que restaba del año (dos semanas) solo iban a tener una clase de historia. Mohamed decidió usar esa oportunidad al máximo para descubrir la verdad.

No obstante, como ese día era en diciembre los padres no le dejaron llevar manoplas. Pero cuando llegó a la clase pensando que quizá los malos ganarían esa vez, misteriosamente Juancho apareció en su mochila. Ese día todo lo malo que podía pasar, pasó. Antes de la charla de historia la maestra puso una prueba, Mohamed no sabía que escribir ya que no había escuchado nada. Pero, de la nada, Grafito escribía por sí solo las respuestas. Luego llegó la hora de Historia, en la que la maestra hizo un resumen de todo lo que habían estudiado en el año.

Pero Mohamed no le prestó atención, se concentró en sus manoplas. Rápidamente a Juancho le llegó una carta de la otra punta de la escuela, entonces debía irse del salón; Mohamed pensaba qué pasaría cuando Juancho abriera la puerta, pero Juancho fue sabio y salió por la ventana que daba al patio. Mohamed esperó impacientemente a que volviera, y antes de eso, pasó lo peor. Gom y Cartu se aliaron y tiraron todos los útiles en la mesa, creando un desastre. La maestra regañó a Mohamed aunque por suerte vio que le habían tirado un avión de papel y entonces no fue castigado, pero cuando quiso guardar sus útiles no podía abrir el cierre, entonces sí fue castigado, lo mandaron fuera del salón por unos minutos. Mohamed decidió usar ese tiempo para saber qué había sido de Juancho, entonces lo encontró cruzando el patio hacia su salón acompañado de un montón de lápices con puntas afiladas. Mohamed fue corriendo directo a Juancho para ver de cerca esa rara escena. Cuando llegó, Juancho, por primera vez le habló. Le dijo que no se preocupara, que los lápices lo acompañaban para derrotar a Gom y a Cartu. Mohamed quedó tan asustado que no pudo seguirlos y se quedó paralizado. Cuando volvió a la clase, todo era caos, los lápices atacaban a los niños y la maestra escribía en el pizarrón. Por su parte Juancho estaba intentando controlarlos, Gom y Cartu yacían en el piso, Mohamed supuso que Juancho y los lápices vencieron a Cartu y a Gom pero luego los lápices se desbocaron.

Mientras Mohamed pensaba en eso, un lápiz lo pinchó y él se desmayó. Cuando se levantó estaba en un hospital, con su familia, le dijeron que el techo de la clase se cayó en pedazos pero que nadie salió herido de gravedad. A continuación entró un viejo que le dijo:

-Los mortales siempre crean una explicación a todo lo relacionado con la magia-

-¿Cómo?- preguntó Mohamed

Pero el anciano se fue sin responder…